Una vez que encontré mi asiento, me senté y preparé mis
cosas para el trayecto, miré a mi lado, no estaba ni Julia ni su madre como la
primera vez. Me entró mucha tristeza, en su lugar había un hombre corpulento
con unos auriculares puestos. Encendí mi MP5 y puse Moments, me sentía triste.
Me quedé dormida, y me despertó la voz de la azafata por los megáfonos. Llamé a
mi madre para decirle que ya estaba llegando, que vinieran a recogerme. Salí
del avión, recogí mi maleta y salí fuera mis padres y mi hermano me estaban
esperando. Corrí hacia a ellos y les dí un fuerte abrazo.
-Os he echado mucho de menos- les dije super-contenta.
-Te olvidas de mí- dijo mi hermano abriendo los brazos.
En ese momento me acordé de Harry, ahora pasaba justo al revés
que cuando estaba en Londres.
-Como me iba a olvidar de ti, con lo pesado que eres- dije
sacándole la lengua- anda ven aquí- y le di otro abrazo.
Fuimos a casa, yo les iba contando todo lo que había hecho,
les hablé de María y Sumaya, pero no de los chicos.
-Por lo que me cuentas te lo has pasado genial eh?- me dijo
mi madre.
-Si, no te lo puedes imaginar…- dije con la mente en blanco.
-¿Ni rastro de tus 5 novios?-dijo burlándose de mi.
-Ni rastro.- no se podía ni imaginar lo que los había
conocido.
Llegué a mi casa y mi hermano me ayudó a deshacer la maleta.
Tiré mi bolso sobre la cama y me tumbé. Del bolso salió la camiseta de Liam:
-¿Y esto?-dijo mi hermano cogiéndola- que chula, ¿me la
puedo quedar?
-NI DE COÑA.
-Antipática.- dijo saliendo del cuarto refunfuñando
-HOGAR DULCE HOGAR-dije para buscarlo.
Los días siguientes pasaron con normalidad, volví a ver a
mis amigas, pero en todas sus caras veía las de María y Sumaya. Todo me recordaba
a ellas, Londres había pasado factura sobre mí. Ya habían pasado 2 semanas. Esa
noche decidí conectarme, hacía mucho tiempo que no me conectaba a las redes
sociales por los comentarios de las directioners enfurecidas. Escribí algunos
tweets y demás. Me acosté tarde. A la mañana siguiente era sábado.
A las 12 y media mi madre me llamó:
-Ángela, cielo. Despierta un chico de los de tus pósters ha
venido preguntando por ti.- me dijo moviéndome de un lado a otro.
Desde que tengo uso de razón, mi madre me llamaba diciendo
que tenía una excursión para que me levantara deprisa, cuando comencé a ser
directioner, con que los chicos de One Direction habían venido a verme. Yo
siempre caía, pero esta vez no me lo creí:
-Mamá, ya no soy tan pequeña, no me lo creo. No te preocupes
que ya me levanto.-dije sacando los pies de la cama.
-Esta vez es en serio Ángela.-dijo con una cara muy seria.
Me acerqué a uno de mis pósters:
-¿Cuál de estos?
-Este- y me señaló a Liam.
Me quedé en shock, ¿había venido de verdad? A lo mejor sería
otra broma de mi madre.
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