Capítulo 23.
A la mañana siguiente me levanté temprano, porque al estar
pegada a Liam, cuando se levantó, me desperté. Bajamos abajo. Desayunamos con todos y me fui a trabajar como
todas las mañanas. Así pasaron los días hasta que llegó el definitivo. No sabía
que hacer, si llorar o aprovechar el tiempo que me quedaba allí en Londres.
Cuando estuviera en España, no lo iba a ver, y todo el mundo
sabe que una relación a distancia nunca acaban bien. Pensaba en todo esto
mientras hacia la maleta. Ya tenía todo dentro, solo me faltaba la camiseta de
Donkey-Kong…. Decidí llevarla en el bolso, pero antes de guardarla la olí y la
abracé. Lo quería demasiado, no podía… Pero debía hacerlo…
Salí de la habitación con la maleta preparada y las llaves.
Sumaya estaba en el sofá y María en la cocina:
-Chicas… ya es hora de que me vaya yendo….-dije volviéndome
para que no me vieran la cara.
-Te acompañamos hasta el aeropuerto-dijo Sumaya levantándose
dándome un abrazo.
-Eso-dijo María haciendo lo mismo.
-Aquí tenéis las llaves- dije enjugándome las lágrimas.
Sumaya las cogió y se acercó a mi:
-Sobre lo de Liam… ¿qué piensas hacer?
-No lo sé, Sumaya, no lo sé- dije con la cara perdida en la
nada.
Ella me dio un abrazo y seguimos adelante. María le escribió
un mensaje a Louis diciéndole que íbamos al aeropuerto. Pedimos un taxi y
fuimos al aeropuerto cuando llegamos, fui a sacar mi billete. Cuando me dí la
vuelta vi a Liam y a los chicos envueltos en una masa de directioners. Me senté
en uno de los bancos del aeropuerto, pensativa mientras las chicas se abrían
paso entre las directioners. A los minutos Liam llegó exhausto:
-Hola amor.-y me dio un beso en la mejilla.
-Liam, tengo que hablar seriamente contigo….
-¿Qué pasa?
-Liam, las relaciones a distancia nunca terminan bien… Yo te
quiero mucho, pero tan lejos uno del otro acabaremos rompiendo, y para sufrir
en el futuro, prefiero hacerlo ahora, cara a cara.
-………
-Pero antes, no me puedo ir a España sin hacer dos cosas- lo
miré a los ojos y le besé con todas mis ganas, el me devolvió el beso. Fue un
beso largo y profundo.
Ya estaba empezando a llorar y quería terminar:
-Y tu camiseta…
-Quédatela de recuerdo- noté como se le saltaban las lágrimas,
nunca lo había visto llorar. -… Entonces, ¿todo se ha acabado?
-Sí….
La guardé en el bolso y lo abracé. Los megáfonos sonaron avisándome de
que mi vuelo salía en 15 minutos. Me levanté enjugándome las lágrimas y los demás
se acercaron y nos dimos un abrazo de grupo. Cogí mi maleta y me fui a la
puerta de embarque, miré hacia atrás y vi como las chicas lloraban, ya no los
iba a ver más… Le dí el billete al
hombre que había en la puerta y entré hacia dentro con el corazón hecho pedazos.
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