miércoles, 10 de octubre de 2012

Capítulo 19 ~

Como os prometí, aquí lo tenéis :)

Me cambié rápidamente y salí del cuarto de baño. Liam estaba pensando en no se qué cosas, al verme se levantó de un salto.
-¿Vamos?- me dijo él abriendo la puerta.
Yo pasé por delante y Liam cerró la puerta. Salimos del edificio y nos dimos cuenta de que no sabíamos que parque era, yo no tenía muchas ganas de ir así que propuse:
-¿Por qué no vamos al cine y le decimos que mejor no vamos?
Liam me miró extrañado, la verdad es que me sentía bien de no tener que estar refunfuñando todo el tiempo.
-Claro.
-Les voy a mandar un whattsap- escribí rápido y guardé el móvil en el bolso.
Llegamos al cine, y estábamos entre dos pelis: una cómica y otra romántica.
-¿Cuál quieres ver tú?- le dije mirando la cartelera.
-Pues me da igual, echémoslos a suertes- dijo sacando una moneda del bolsillo.
Yo rezé porque fuera la romántica, pues mi risa es demasiado escandalosa, y con la romántica lo pasaría genial, pues Liam me gustaba bastante.
-Cara la romántica, cruz la cómica. ¿De acuerdo?
-Si si, tu lánzala
La moneda giró y giró hasta que Liam la atrapó entre sus manos. Cuando las abrió miró dentro, miró al cielo y dijo:
-Ha tocado la romántica- dijo rascándose la cabeza con una sonrisilla tonta.
-Pues compremos las entradas- le sonreí y fui a la taquilla
Iba a pagar y como en el London Eye no me dejó pagar. Que mono era.
Entramos en la sala, fuimos a nuestros asientos, empezaron los trailers y en la sala no había entrado nadie, solo nosotros. Estuvimos unos dos minutos viendo la película hasta que me levanté de la butaca me fui a la última fila y empecé a lanzarle palomitas a Liam. Este hizo lo mismo y acabamos en una guerra palomitera. Corrimos por toda la sala como si fuera un campo de Paintball. Nos sentamos en las butacas destrozados, y nos pusimos a ver lo que quedaba de película. No me enteré de mucho pero la peli como en todas las románticas acabo con un beso.
-Que bonito ¿no te parece?- le dije a Liam dejando caer mi cabeza sobre su hombro.
Él dejó caer la suya sobre la mía y me echó el brazo sobre los hombros, quería quedarme así toda mi vida pero llegó el aguafiestas del hombre de la taquilla.
-Hemos visto un vídeo muy interesante ¿saben?-dijo haciendo como el que barría.
Liam y yo nos levantamos de un brinco y no tuvimos más remedio que reírnos.
-Os hace mucha gracia, pero me temo que se acaban las risas, vosotros decidís: limpiáis conmigo o pagáis el doble de la entrada.
Nos miramos y decidimos limparla con el hombre.
Nos dio una escoba y un recogedor a cada uno y nos pusimos a barrer. Estuvimos en silencio, aunque de vez en cuando levantaba la cabeza buscándolo, él se daba cuenta, me sonreía y yo le sonreía. Por fin terminamos y pudimos salir. Una vez fuera del cine no pudimos evitar unas risillas.
-¿Le pedimos una copia del vídeo?
-Jajajajajajaja, no, no nos vayan a hacer limpiar todas las salas del cine.
-Es verdad, jajajajajaja
Nos pusimos a andar y hacer tonterías por la calle, llegamos a su casa y me invitó a pasar. No había nadie, estaban todos en el parque:
-¿Quieres algo?
-No gracias.
Me senté en el sofá y Liam se sentó a mi lado, yo me tumbé en el sofá y puse la cabeza en las piernas de Liam. Él encendió la tele y se puso a tocarme el pelo y hacerme trencitas. Cuando me llenó todo el pelo de trencitas:
-¿Te puedo hacer una foto para que todo el mundo vea lo buen peluquero que soy?
-Pues claro
Este sacó el móvil del bolsillo, me pusé con los pulgares levantados, una sonrisa de oreja a oreja y los ojos casi cerrados. Me hizo la foto.
-Se la envió a Harry y la cuelgo en Twitter.
-EN TWITTER NO!
-¿Por qué?
-Porque si fuera yo, y viera esa foto de otra tía, cogía y la mataba. Así que solo pásasela a Harry
-Venga vale, ¿qué hacemos ahora?
- Yo quitarme estas trencitas
-¡NO TE LAS QUITES QUE ME HA COSTADO MUCHO TRABAJO!- dijo acercándose a mi para evitar que no me las quitara
-Pero es que me quedan fatal-le dije haciendo un intento de quitármelas
-Que va, te quedan genial-me dijo cogiéndome la barbilla con su mano.
Yo lo miré y suspiré, se acercó más a mi, hasta que estábamos a escasos centímetros el uno del otro.

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